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La Presidenta Acorralada: Entre la Sombra del Narco y el Mazo de Washington

Redacción TP|enero 19, 2026

Del financiamiento oscuro al ultimátum de Washington: El fin de la simulación soberana

 

Por: Ventura Heredia Campos;

México navega hoy por aguas turbulentas. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra en una encrucijada histórica que amenaza no solo la estabilidad de su mandato, sino la viabilidad misma del Estado mexicano. Lo que hoy presenciamos no es un accidente de la coyuntura, sino el fruto maduro —y quizás podrido— de un complejo entramado histórico gestado desde la concepción misma de la izquierda latinoamericana.

 

Quienes participamos en la formación ideológica de esta corriente sabemos que existían análisis serios sobre la transformación del poder. Sin embargo, al contrastar la teoría con la praxis del gobierno actual, es evidente una metamorfosis dolorosa: aquellos que juraron combatir los excesos del pasado se han transformado en los nuevos usufructuarios de un sistema que, lejos de democratizarse, se ha perfeccionado en su corrupción.

 

La Génesis del Financiamiento Oscuro

La historia de la lucha por el poder en la izquierda regional siempre tuvo una dualidad: la vía democrática y la vía armada. Esta última, especialmente en Centroamérica, requirió de financiamientos que a menudo desdibujaban la línea entre la insurgencia y el crimen (secuestro, narcotráfico). En México, esta lógica evolucionó. La lucha electoral moderna demandaba recursos colosales para la "compra de conciencias" y la movilización masiva.

 

Fue aquí donde el crimen organizado encontró su oportunidad de oro. El narcotráfico, con una visión empresarial cínica pero efectiva, diversificó su portafolio invirtiendo en todos los colores políticos para garantizar impunidad. Sin embargo, con el ascenso del movimiento que hoy gobierna, la relación dejó de ser meramente transaccional para volverse simbiótica. Ya no hay una división clara entre quien gobierna y quien controla los cárteles; en vastas regiones del país, se han convertido en una sola entidad operativa.

 

La Ingeniería Financiera del "Nuevo Régimen"

Pero el narcotráfico tradicional ya no bastaba para sostener las ambiciones hegemónicas del proyecto y su solidaridad internacional con regímenes como Cuba, Venezuela o los remanentes ideológicos en España. Se requería una fuente de ingresos propia, masiva y, paradójicamente, "estatal".

 

Así nació la institucionalización del huachicol fiscal. Bajo la narrativa nacionalista de la "soberanía energética", el gobierno anterior, liderado por Andrés Manuel López Obrador, diseñó una estrategia maestra: cerrar ductos para justificar la importación masiva de combustibles desde Estados Unidos. La compra de la refinería Deer Park y el control militar de las aduanas —operadas por la Marina bajo directrices de cúpulas cercanas al poder familiar— no fueron medidas de seguridad, sino la apertura de las compuertas para un contrabando técnico de millones de barriles.

Este mecanismo permitió evadir al fisco y generar una "caja chica" multimillonaria destinada a tres fines:

Perpetuar el movimiento: Financiamiento ilimitado para campañas de Morena.

Solidaridad ideológica: Envíos de combustible "humanitario" a Cuba, pagados con favores políticos y triangulaciones financieras.

Megaproyectos y Clientelismo: Mantener obras faraónicas (Tren Maya, AIFA) y una base electoral subsidiada, todo mientras la deuda pública escalaba silenciosamente.

 

El Factor Washington: El Jaque Mate

Hoy, sin embargo, la realidad ha golpeado a la puerta de Palacio Nacional. El regreso del "nuevo inquilino" a la Casa Blanca, con una agenda agresiva y un conocimiento profundo de los sótanos del poder en México, ha colocado a la presidenta Sheinbaum contra las cuerdas.

 

Estados Unidos tiene la información. Saben cómo se financió la llegada al poder y cómo operan las redes de evasión fiscal y lavado de dinero. La presidenta se encuentra en una trampa mortal: si acepta la ayuda de las agencias estadounidenses para combatir al narco, se arriesga a que las capturas y extradiciones resulten en testimonios que impliquen directamente a la estructura que la sostiene.

 

Por ello, el discurso de la "soberanía" se ha convertido en el último refugio de la impunidad. Negar la entrada de fuerzas estadounidenses no es un acto de patriotismo, sino de autoprotección. Se protege a los financiadores para evitar que el castillo de naipes se derrumbe.

 

El Ocaso de la Certeza

La situación es tan crítica que la incertidumbre ha saltado de los análisis de inteligencia a los mercados de apuestas globales. En los grandes centros financieros y casinos del mundo, ya se tasa la probabilidad de que la presidenta no concluya el mes de enero o febrero.

 

Claudia Sheinbaum realiza un esfuerzo titánico por mostrar un rostro diferente, pero la realidad es aplastante. Está acorralada entre la espada de un vecino del norte que exige resultados y la pared de unos compromisos internos con el crimen organizado que no puede romper sin sacrificar su propia presidencia. La transformación prometida ha derivado en una captura del Estado, y el costo de esa factura está por cobrarse.

 

La Ficción de la Autonomía y el Despertar Ciudadano

Para los analistas informados, la supuesta impermeabilidad del territorio nacional es una quimera. Es un secreto a voces en los círculos de seguridad que, desde hace al menos cuatro años, las agencias de inteligencia estadounidenses no solo mantienen presencia, sino que direccionan estratégicamente operativos clave en las altas esferas del gobierno mexicano. Ya sea en la contención migratoria o en el desmantelamiento de células criminales, la "inteligencia" que detona las capturas de alto perfil tiene origen en Washington; las fuerzas nacionales, a menudo, se limitan a ser el brazo ejecutor de un cerebro externo.

La realidad operativa ha comenzado a desbordar la narrativa oficial. Episodios documentados en zonas fronterizas como Tijuana evidencian ya la participación directa —o la supervisión en tiempo real— de agentes estadounidenses en la persecución de objetivos prioritarios dentro de suelo mexicano. Mientras Palacio Nacional niega rotundamente estos hechos, aferrándose a un discurso de soberanía que en la práctica funciona como escudo para proteger a los inconfesables socios financieros del régimen, la presión desde el Norte se intensifica hasta convertirse en un ultimátum.

Estamos en la antesala de un escenario inédito: la operación abierta de fuerzas estadounidenses en México. En esta nueva dinámica, las corporaciones mexicanas corren el riesgo de quedar relegadas a un papel de comparsa, un acompañamiento cosmético diseñado para sostener la ilusión de independencia ante la opinión pública, mientras el mando real se ejerce desde fuera. Resta ver qué retórica utilizará la presidenta en sus conferencias matutinas para justificar el inminente despliegue extranjero; sin embargo, subestimar la perspicacia de la sociedad es un error de cálculo. Los ciudadanos no son ingenuos: entienden perfectamente que la soberanía no se defiende con discursos, y reconocen el engaño sistemático cuando lo que está en juego no es la patria, sino la supervivencia de una cuota de poder y su abraso al partido MORENA. 

                                                                             Para TECATE PRESS 19 de enero, 2026

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