"Mientras el mundo compite en nanosegundos; México parece atrapado en el siglo veinte"
Por: Ventura Heredia Campos.
👉 Mientras el reloj geopolítico marca las horas en nanosegundos
y la riqueza de las naciones se mide en capacidad de procesamiento de datos, la
política mexicana parece haberse quedado atrapada en un calendario de mediados
del siglo XX. Mientras China
construye el futuro digital, Estados Unidos legisla
la supremacía del silicio, Alemania automatiza su perfección industrial
y la India exporta a las mentes que dirigen Silicon
Valley, México debate con pasión sobre el pasado, ignorando que el tren de la
historia moderna ya partió, y no estamos a bordo.
El Silencio Estratégico
La ausencia de la tecnología y la Inteligencia Artificial
(IA) en la agenda política nacional no es un descuido; es una negligencia
histórica. Las potencias mundiales han entendido que la IA no es una
"moda", sino el nuevo motor de combustión de la economía global. China ha declarado su intención de ser el líder
mundial en IA para 2030; Estados Unidos invierte (52,700 millones de dólares) en
la "CHIPS Act" para asegurar su soberanía.
¿Y México? 🙊México carece de una Estrategia Nacional de
Inteligencia Artificial coherente, financiada y articulada. Nuestra clase
política, absorta en luchas ideológicas domésticas y populismo de corto plazo,
ha olvidado que la verdadera independencia en el siglo XXI es la soberanía
tecnológica. Al no invertir en desarrollo propio, nos condenamos a ser una
colonia digital: consumidores de datos, usuarios de plataformas ajenas (idiotas
de la pantalla) y dependientes de algoritmos que no comprendemos ni
controlamos.
Mientras los millonarios producen tecnologías de
entretenimiento idiotizando mediante excesos de vistas y manitas arriba, juegos que
enajenan a los jóvenes que ya no piensan, se convierten en zombis de las
pantallas, creando nuevas enfermedades de la modernidad que incapacitan la producción y se convierten
en cargas sociales y como nuevos dependientes de adiciones, No estamos ante una
simple "moda", sino ante un problema de Salud Pública. La
tecnología, diseñada por élites económicas bajo modelos de negocio
depredadores, está modificando la neurobiología de una generación. La juventud
no está perdiendo la capacidad de pensar por elección, sino que está siendo
sistemáticamente condicionada para funcionar como consumidores pasivos de
estímulos, sacrificando su salud mental y su potencial crítico en el proceso.
La Fábrica de la Obsolescencia: El fracaso educativo
El punto más doloroso de este rezago es la traición a las
nuevas generaciones. El sistema educativo mexicano sigue diseñado para la era
de la manufactura básica, produciendo operarios para líneas de ensamblaje que
pronto dejarán de existir.
Mientras países como India reforman sus currículos para
enseñar código, lógica computacional y robótica desde la infancia, en México el
debate educativo se centra en ideologías, no en competencias. Estamos graduando
jóvenes para un mercado laboral que está desapareciendo. La falta de una
educación que encamine hacia conocimientos avanzados (matemáticas aplicadas,
ciencia de datos, bioingeniería) nos pone en un riesgo de inviabilidad
competitiva.
La realidad es cruda: Nadie en el mercado global va a
querer contratar a mexicanos sin capacidad en la producción tecnológica. La
mano de obra barata, que fue nuestra "ventaja" competitiva durante el
TLCAN, es irrelevante cuando un algoritmo o un robot puede hacer el trabajo más
rápido, más barato y sin descanso.
La Amenaza Invisible: Desempleo y Automatización
El peligro que enfrentamos no es solo quedar atrás en
"gadgets"; es una crisis humanitaria y económica en potencia. La
implementación de la IA y la robótica avanzada amenaza con desplazar millones
de empleos rutinarios, precisamente el tipo de empleo que sostiene a gran parte
de la economía mexicana (manufactura, administración básica, servicios).
Sin una política de estado que fomente la transición hacia la
"mentefactura", nos enfrentamos a un tsunami de desempleo
estructural. Cuando las maquiladoras se automaticen por completo —y lo harán—,
¿qué ofrecerá México? No tenemos la infraestructura de investigación de
Alemania ni el capital humano de la India para atraer inversión de alto valor.
Nos quedaremos con una fuerza laboral masiva, pero obsoleta.
Conclusión: Un Llamado de Emergencia
La miopía de nuestros gobernantes al ignorar la carrera
tecnológica es un suicidio lento. Seguir apostando por combustibles fósiles y
obras de infraestructura tradicional mientras el mundo invierte en redes
neuronales y computación cuántica es querer ganar una carrera de Fórmula 1
montado en una carreta.
México necesita urgentemente un pacto de estado por la
tecnología. Necesitamos que la ciencia y la innovación dejen de ser el
último renglón del presupuesto y se conviertan en el pilar de la seguridad
nacional. De lo contrario, no solo seremos un país subdesarrollado, sino un
país irrelevante, marginado en la periferia de un mundo que aprendió a hablar
un idioma que nosotros nos negamos a aprender. El futuro no perdona a quien
llega tarde, y México ni siquiera ha salido de casa.
Colaboración
a TECATE PRESS
AQUI EL VIDEO DE LA SOBERANÍA PERDIDA: MÉXICO ANTE EL ABISMO DE LA IRRELEVANCIA TECNOLÓGICA.
